6 de Febrero de 2009
Muy apreciable Dr. Denise Dresser:
Es agradable poder saludarle y presentarle mi más sincero respeto. Debo señalar que últimamente me he sentido un tanto confundida e inmersa en problemas, haciendo referencia a que desde hace algún tiempo por todos lados se oye “crisis” y a ella se culpa de todo, con el comienzo del nuevo año no sólo parece que esto no tendrá fin, sino que cada día veo más próximos los problemas.
Hermosillo en momentos me resulta irreconocible. Inclusive se percibe un ambiente denso dentro de la propia universidad. Pero al menos hay algo que me ha hecho ver un poco diferente el tono de estos días y fue escuchar algunos de sus discursos y entrevistas. Ahora siento que sí existen personas sensatas que son capaces de mantenerse fuera del circo político y que no temen señalar y alzar la voz.
Los discursos que observé me parecen excepcionales, y cómo no sentirlos tan cercanos si describen a la perfección nuestro día a día, desde que nos levantamos y salimos de la casa, sin la certeza de regresar a ella, en las escuelas, los trabajos, la calle, el transporte, etcétera.
Si bien el discurso de qué hacer para crecer tuvo gran realce, me gustó mucho más el de los ciudadanos vasija –no puedo evitar que esa frase me erice la piel una y otra vez- y es que cómo podemos decir “Nuestro México” sin hacer nada por él, cómo podemos esperar levantarnos un día y que todos los problemas hayan terminado, si sabemos que nos fuimos a la cama completamente concientes de que pusimos nuestro país en manos de un puñado de alimañas ávidas de poder, sólo porque nos entretuvieron un rato con proselitismo.
Ahora que lo pienso es difícil pensar en México contra la crisis mundial, pero bien podemos empezar por México contra su propia crisis, México contra los monopolios, México contra gobiernos incompetentes, mexicanos contra la ignorancia, sonorenses contra el dueño de Sonora, ciudadanos contra el teatro de los partidos políticos. Porque así definiría nuestra situación: nos quedamos sentados viendo como PRI, PAN y PRD, juegan a que se pelean el poder, cuando realmente sólo se lo están repartiendo, mientras que éste debería estar en manos de los espectadores. Tristemente somos los espectadores que más cara pagan la función. Un país de pobres que pagan por los servicios precios más elevados que los habitantes de los países de primer mundo.
Doctora, le doy las gracias por ser una mexicana ejemplar, por poner muy en alto el significado de ser mujer, por devolverme la esperanza y hacerme ver que no existen fórmulas para países prósperos o que al menos éstas no dependen de los políticos sino de ciudadanos comprometidos.
Me despido deseándole éxito y salud y esperando algún día poder estar en alguna conferencia para aplaudirle con el corazón.
Barbara Huipe Robles
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